Verdaderos nombres
del ídolo
sugeridos por
el Espíritu Santo
(Abominación)
(Prenderás fuego a las imágenes de sus dioses. No codiciarás el oro ni la plata que los recubre ni te apropiarás de ello, no sea que caigas en la trampa, pues eso es una abominación para el Señor, tu Dios). Deuteronomio 7,25
Si la plata y el oro que cubren el ídolo son una abominación para el Señor, toda la obra es una abominación.
(Maldito el hombre que haga un ídolo tallado o fundido —abominación del Señor, obra de las manos de artífice— y lo coloque en lugar secreto. Y todo el pueblo dirá: «Amén»). Deuteronomio 27,15
Si una imagen colocada en un lugar oculto es una abominación para el Señor y, por tanto, objeto de maldición, tanto más lo será si se coloca en un lugar público, expuesta al pueblo.
(Antes bien, instalaron sus ídolos abominables en el templo que lleva mi nombre, y así lo profanaron) Jeremías 32,34
De esta cita se desprende claramente que los ídolos en los que confía el hombre son obras abominables, por tanto, abominaciones para el Señor. Colocar un ídolo en el templo de Dios, por tanto en una iglesia, es contaminar un lugar Sagrado y, por tanto, un sacrilegio.
(Falsa Divinidad)
(Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero yace en poder del Maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna. Hijos míos, guardaos de los ídolos). 1 Juan 5,19
Si reconocemos que Jesús es el Hijo de Dios, verdadero hombre y verdadero Dios, nacido de la virgen María por obra del Espíritu Santo, no podemos atribuir a un objeto corruptible el carácter Sagrado y el poder Divino que pertenecen al Espíritu de Dios.
(No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. ¿Por qué han de decir las naciones: «Dónde está su Dios?». Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas: tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; tienen orejas, y no oyen; tienen nariz, y no huelen; tienen manos, y no tocan; tienen pies, y no andan; no tiene voz su garganta: que sean igual los que los hacen, cuantos confían en ellos) Salmo 115,1
Nuestro Dios está en el cielo como Espíritu puro de vida eterna y es Él quien creó todas las cosas visibles e invisibles, incluido el material que se utiliza para hacer un ídolo. Si no fuera por la existencia de Dios, el ídolo no existiría.
(Como confían en ídolos sin vida, no temen que el jurar en falso les ocasione daño alguno. Pero les aguarda un doble castigo: porque al seguir a los ídolos se han hecho una idea falsa de Dios y porque han jurado injustamente y con engaño, despreciando la santidad). Sabiduría 14,29
Puesto que el ídolo es un objeto inanimado, no podemos confiar en él como si fuera el Dios vivo.
Eso equivaldría a ofender la Divinidad de Dios atrayendo su ira sobre nosotros.
(Deidad extranjera o desconocida)
(Ahora, pues, esto dice el Señor, Dios del universo, Dios de Israel: ¿Por qué os causáis tanto daño a vosotros mismos haciendo que desaparezcan de Judá hombres y mujeres, niños y lactantes? ¿No os dais cuenta de que así no os quedará un resto? No hacéis más que irritarme con vuestras obras, pues no dejáis de quemar ofrendas de incienso a dioses extraños en la tierra de Egipto, adonde habéis venido como refugiados. De esa forma, vosotros mismos seréis aniquilados y os convertiréis en ejemplo de maldición e ignominia para todas las naciones de la tierra). Jeremías 44,7
(Mira: yo os propongo hoy bendición y maldición: la bendición, si escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy; la maldición, si no escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, y os apartáis del camino que yo os mando hoy, yendo en pos de otros dioses que no conocéis). Deuteronomio 11,26
Los ídolos hechos con nuestras manos en los que el hombre confía, a los que se atribuye poder Divino y a los que también se ofrece incienso, se llaman dioses extranjeros o desconocidos porque aparte de Dios nunca hemos conocido otra Divinidad.
(Dioses de plata u oro)
(El Señor habló a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: “Vosotros mismos habéis visto que os he hablado desde el cielo. No pongáis junto a mí dioses de plata ni dioses de oro; no os los fabriquéis”»). Éxodo 20,22
Algunos ídolos, al estar cubiertos de plata u oro, se pueden llamar como tal; así, en plural, Dios se convierte en dioses.
(Ídolo innombrable)
(Porque el culto a los ídolos sin nombre es principio, causa y fin de todos los males. Los idólatras o se divierten frenéticamente, o profetizan oráculos falsos, o viven en la injusticia, o perjuran con ligereza. Como confían en ídolos sin vida, no temen que el jurar en falso les ocasione daño alguno. Pero les aguarda un doble castigo: porque al seguir a los ídolos se han hecho una idea falsa de Dios y porque han jurado injustamente y con engaño, despreciando la santidad. Pues no es el poder de aquellos por los que se jura, | sino la condena que merecen los pecadores | quien persigue siempre las transgresiones de los malvados). Sabiduría 14,27
Todos los ídolos son innombrables porque siendo meros objetos sin alma no hay en ellos ni verdad, ni vida, ni salvación.
Por ello, al ser obras engañosas, su nombre ni siquiera debe ser pronunciado.
(Ídolo inanimado)
(Como confían en ídolos sin vida, no temen que el jurar en falso les ocasione daño alguno). Sabiduría 14,29
No podemos depositar nuestra confianza en un ídolo sin alma. Sería mejor confiar en un ser humano que tiene alma, pero lo correcto es confiar en el Espíritu de Dios, que vive eternamente y en el Señor, como Hijo de Dios, que ha recibido de Dios Padre todo poder en el cielo y en la tierra.
(El ídolo no ayuda)
(Los sacerdotes no preguntaban: «¿Dónde está el Señor?». Los expertos en leyes no me reconocían; los pastores se rebelaban contra mí, los profetas profetizaban por Baal, fueron tras ídolos que no sirven de nada). Jeremías 2,8
Los ídolos no pueden ofrecernos ninguna ayuda porque son meros objetos fabricados por nosotros que no tienen el poder de escuchar nuestras peticiones.
Quienes afirman lo contrario dicen tonterías.
Quien tiene el poder o la facultad de escucharnos y ayudarnos es, sin duda, el Espíritu del Dios Vivo, nuestro Señor y Creador que vive eternamente, para su gloria y la de quienes creen en Él.
(Ídolo inútil)
(¿Cambia de dioses un pueblo? —y eso que no son dioses—; pues mi pueblo cambió su Gloria por dioses que no valen nada. Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y temblad aterrados —oráculo del Señor—). Jeremías 2,11
Los ídolos son objetos inútiles porque nunca pueden representar la gloria de Dios.
No podemos confundir la gloria o Divinidad de Dios con la nada de un ídolo.
Si no fuera por la gloria de Dios, el ídolo ni siquiera existiría.
(Ídolo maldito)
(Bendito el leño que se utiliza para la justicia, pero el ídolo hecho a mano, maldito él y quien lo hizo; este porque lo fabricó, aquel porque, siendo corruptible, fue tenido por dios). Sabiduría 14,7
Todos los ídolos están malditos porque son objetos corruptibles a los que atribuimos el poder Divino del Espíritu incorruptible de Dios, que vive para siempre, ofendiendo la gloria del Señor.
(Objeto que causa tropiezos)
(Por eso los ídolos de las naciones también serán juzgados, porque se han hecho abominables entre las criaturas de Dios, ocasión de tropiezo para las almas de los hombres y una trampa para los pies de los necios). Sabiduría 14,11
El Señor considera los ídolos como objetos que causan tropiezos, porque nos hacen caer en el error al pecar contra el Señor, adorando a un ídolo en lugar de a Dios.
(Objeto inmundo)
(Tendrás por impuros tus ídolos revestidos en plata y tus estatuas fundidas en oro; los arrojarás como inmundicia, los llamarás basura). Isaías 30,22
Los ídolos se consideran objetos inmundos o impuros porque están hechos con la inspiración del Espíritu impuro del diablo para inducirnos a pecar contra el Señor, desobedeciendo su voluntad al adorar y servir a obras mentirosas y no al Espíritu veraz de Dios.
(Objeto de contaminación)
(La gente de Judá ha hecho lo que yo detesto —oráculo del Señor—: han instalado sus abominaciones en el templo dedicado a mi nombre, y lo han profanado). Jeremías 7,30
Los ídolos son objetos de contaminación porque, al colocarlos dentro del templo de Dios y, por lo tanto, dentro de una iglesia, convierten en impuro el lugar Sagrado donde se invoca el nombre del Señor.
No podemos hacer impuro o profanar lo que es Sagrado cometiendo sacrilegio a los ojos del Señor.
(Objeto inútil y ridículo)
(Son vacío, obras engañosas, desaparecerán cuando llegue el castigo). Jeremías 10,15
Los ídolos son objetos inútiles y ridículos porque, siendo obra de nuestras manos, es inútil confiar en ellos.
Su destino es la destrucción, ya sea por nosotros o por Dios.
(Obra de nuestras manos)
(Su país está lleno de ídolos, y se postran ante las obras de sus manos, que fabricaron sus dedos). Isaías 2,8
No podemos fabricar un objeto material con nuestras manos y luego adorarlo, provocando al Señor, Dios del cielo y de la tierra.
Es al Espíritu veraz de Dios a quien debemos adorar.
(Entablaré pleito con ellas por todas sus maldades: porque me abandonaron, quemaron incienso a otros dioses y se postraron ante los ídolos que fabricaron sus manos). Jeremías 1,16
La adoración de ídolos fabricados con nuestras propias manos es un acto de maldad hacia Dios, porque volver la mirada y el corazón al ídolo equivale a apartarse del Señor, abandonarlo, negar su gloria y la verdad que nos reveló por amor Jesús al decir: (Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad). Juan 4,24
(Bendito el leño que se utiliza para la justicia, pero el ídolo hecho a mano, maldito él y quien lo hizo; este porque lo fabricó, aquel porque, siendo corruptible, fue tenido por dios). Sabiduría 14,7
Los ídolos han sido maldecidos por el Espíritu Santo porque son «obra de nuestras manos» y, al confiar en ellos, ofendemos la gloria del Señor, sin poder sustituir nunca su Divinidad.
(Obra mentirosa)
(Los hombres se atontan sin ciencia, los orfebres se avergüenzan de sus ídolos: sus estatuas son pura mentira, pues no hay espíritu en ellas). Jeremías 10,14
Los ídolos son obras mentirosas por la sencilla razón de que no hay vida en ellos, son un mero instrumento engañoso del diablo para apartarnos de la verdadera adoración a Dios, adorando al Espíritu del diablo y sus obras malignas y no al Espíritu del Señor que vive para siempre.
(Obra de iniquidad)
(—Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Testigos sois de la catástrofe que he descargado sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá, que todavía podéis contemplar arruinadas y deshabitadas. Lo hice por las maldades que cometieron, pues me irritaron quemando ofrendas de incienso y dando culto a dioses extranjeros, que ni ellos, ni vosotros ni vuestros antepasados conocían). Jeremías 44,2
El culto de los ídolos y la ofrenda de incienso a ellos es considerado por el Señor una provocación a Él, que atrae la desgracia sobre nosotros debido a nuestra iniquidad o maldad.
(Obra de la insensatez)
(Por eso los ídolos de las naciones también serán juzgados, porque se han hecho abominables entre las criaturas de Dios, ocasión de tropiezo para las almas de los hombres y una trampa para los pies de los necios). Sabiduría 14,11
El Señor considera a los adoradores de ídolos como insensatos debido a la obra necia que adoran.
(Obra de nulidad)
(Escuchad la palabra del Señor, casa de Jacob, tribus todas de Israel. Esto dice el Señor: ¿En qué falté a vuestros padres para que fueran alejándose de mí? Siguieron vaciedades y se quedaron vacíos). Jeremías 2,4
Esta cita de las Sagradas Escrituras se refiere a la nulidad de los ídolos, llamados así porque no se puede confiar en ellos y no sirven para nada. Es en el Espíritu del Señor en quien hay que confiar, no en un objeto.
(Obra muerta)
Los ídolos son una obra muerta porque no hay vida en ellos; son obra de nuestras manos y, por lo tanto, carecen de alma.
Si una obra muerta manifiesta signos de vida, se trata seguramente de la acción invisible del Espíritu de Satanás, que actúa con permiso Divino al recibir de Dios el poder de animar el ídolo, siempre como acción engañosa para inducirnos a adorar un ídolo material en lugar del Espíritu de Dios.
La siguiente cita de la visión del Apocalipsis de Juan con referencia al futuro ídolo «estatua de la bestia» nos lo da a entender:
(Vi otra bestia que salía de la tierra; tenía dos cuernos de cordero, pero hablaba como un dragón, y ejerce toda la autoridad de la primera bestia, en su presencia; y hace que la tierra y todos sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya llaga mortal había sido curada. Y realiza grandes signos, incluso hace bajar fuego del cielo a la tierra, en presencia de los hombres. Y engaña a los habitantes de la tierra mediante los signos que se le concedió realizar en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hiciesen una imagen de la bestia que tenía la herida de espada, pero que ha sobrevivido. Se le concedió infundir espíritu a la imagen de la bestia, de modo que la imagen de la bestia pudiera hablar e hiciera morir a cuantos no adorasen la imagen de la bestia). Apocalipsis 13,11
El Mensajero de Dios