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Mateo 24,29

Inmediatamente después
de la angustia de aquellos días,
el sol se oscurecerá,
la luna perderá su resplandor,
las estrellas caerán del cielo
y los astros se tambalearán.
Entonces aparecerá en el cielo
el signo del Hijo del hombre.
Todas las razas del mundo harán duelo
y verán venir al Hijo del hombre
sobre las nubes del cielo
con gran poder y gloria.
Enviará a sus ángeles
con un gran toque de trompeta
y reunirán a sus elegidos
de los cuatro vientos,
de un extremo al otro del cielo.
Aprended de esta parábola
de la higuera:
cuando las ramas se ponen tiernas
y brotan las yemas,
deducís que el verano está cerca;
pues cuando veáis todas estas cosas,
sabed que él está cerca, a la puerta.
En verdad os digo
que no pasará esta generación
sin que todo suceda.
El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras no pasarán.
En cuanto al día y la hora,
nadie lo conoce,
ni los ángeles de los cielos ni el Hijo,
sino solo el Padre.
Cuando venga el Hijo del hombre,
pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio,
la gente comía y bebía,
se casaban los hombres
y las mujeres tomaban esposo,
hasta el día en que Noé
entró en el arca;
y cuando menos lo esperaban
llegó el diluvio y se los llevó a todos;
lo mismo sucederá
cuando venga el Hijo del hombre.


El Mensajero de Dios