Purificación
en la realidad material,
espiritual y virtual
(Realidad material)
Por purificación en la realidad material entendemos la destrucción de todas aquellas imágenes de lo que Dios ha creado en el cielo y en la tierra, ídolos y no ídolos, de todos los tamaños y materiales, bidimensionales y tridimensionales, hechos con nuestras manos y tangibles con ellas.
Un documento de referencia útil es: «¡Destrucción de ídolos y estelas de odio al Señor!.pdf»
Estas imágenes se pueden dividir en tres grupos —estampadas, grabadas y en relieve—, tal y como se describe en el documento «¡Purificación de la iglesia de las imágenes que Dios odia!.pdf», que recomiendo leer para llevar a cabo una buena purificación o destrucción de estos objetos impuros a ojos del Señor.
Leer este documento puede bastar para entender por qué es necesaria esta correcta purificación, pero leer otros aumenta esa conciencia.
(Realidad espiritual)
La purificación en la realidad espiritual concierne al espíritu que vive en nosotros y consiste en el proceso de conversión de nuestro corazón y de nuestra mente, necesario para obtener la salvación eterna del alma, como el Señor nos ha hecho entender a lo largo de los siglos por medio de sus profetas.
Algunas referencias a la conversión se encuentran en el documento «¡La importancia de la conversión!.pdf».
Otro documento que podemos asociar a este en relación con la salvación eterna del alma es:
«¡Quien crea se salvará!.pdf».
(Realidad virtual)
La purificación en la realidad virtual concierne a todas aquellas imágenes de lo que Dios ha creado que nosotros hemos creado y que no son tangibles con nuestras manos, pero que son visibles a nuestros ojos y a los ojos de Dios.
La realidad de lo virtual es, por desgracia, tan extensa como la de lo material, e incluye la realidad de internet y de todas las pantallas que, aunque no estén conectadas a internet, muestran imágenes que Dios nos ha prohibido hacer y servir con un mandamiento muy específico.
Las imágenes subidas a la realidad digital con o sin conexión a internet son equiparables a las de la realidad material, porque si decidimos, por ejemplo, imprimir en papel una imagen desde un ordenador u otro dispositivo, esta pasa de la realidad virtual a la realidad material, convirtiéndose en una «imagen impresa», tangible con nuestras manos. Incluso podríamos decidir hacernos un ídolo al que adorar con ella, por ejemplo, en vez de Dios, duplicando sobre nosotros la maldición del Señor.
Puede leerse una referencia al respecto en el documento «Cumplimiento de los mandamientos de Dios.pdf».
Las imágenes mostradas en pantallas que no están conectadas a internet deben ser destruidas, es decir, borradas, aunque no puedan pasar a la realidad tangible y material imprimiéndolas en papel, porque al ser visibles a los ojos de Dios, son odiadas por Él como todas las demás.
Si queremos además imprimirlas, en virtud de nuestra maldad contra Dios, también podemos hacerlo.
Sea cual sea el entorno o la realidad en la que fabricamos una imagen de lo que Dios ha creado, caemos en el error al imaginar en nuestra mente una imagen que se fabricará más tarde material o virtualmente, habiéndola fabricado primero mentalmente.
Jesús así nos lo confirma con una de sus enseñanzas sobre el adulterio:
(Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón). Mateo 5,27
Y podemos decir que no hay diferencia entre corazón y mente, ya que son partes del cuerpo donde residen pensamientos y emociones, cosas abstractas no tangibles comparables a imágenes virtuales.
El Mensajero de Dios