Adoración,
veneración y
devoción
* La adoración es el acto interior y exterior de adorar a la Divinidad, una expresión de inferioridad consciente, de reverencia y de amor hacia Dios.
* La veneración es un sentimiento o manifestación de profunda reverencia y respeto o devoción religiosa.
* La devoción es la sumisión total a Dios, la promesa y la entrega de uno mismo a Dios.
Sea cual sea el significado de las tres palabras, lo que cuenta es dirigir solo a Dios todos los actos internos y externos que demuestran nuestro amor al Señor, adorándole solo a él, como Dios nos manda.
Conocer el significado preciso de las tres palabras importa poco, porque el Señor no nos exige que digamos «¡Señor, te adoro!», o «¡Señor, te venero!», o «¡Señor, soy tu devoto!». Lo que él quiere es que demostremos nuestro amor sincero guardando sus mandamientos.
Leyendo las Sagrada Escrituras, nos damos cuenta de que las palabras adoración, veneración y devoción, se utilizan siempre en referencia al amor directo que manifestamos hacia el señor y, en caso contrario, al manifestar nuestro culto hacia alguien o algo que no sea Dios, nos enfrentamos a graves consecuencias, tanto en la vida terrenal como en la vida eterna.
Muestra de ello son las siguientes citas que encontramos entre paréntesis de la Biblia:
«Respecto a la adoración»
1) Visita de los Reyes Magos tras el nacimiento de Jesús:
(Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra). Mateo 2,11
La adoración de los Reyes Magos al niño Jesús nos hace entender que el hijo de Dios, nuestro Señor, es digno de adoración desde su nacimiento. La adoración a Jesús se dirige a la vez a Dios Padre, porque Jesús y el Padre son uno, tal y como leemos en Juan 10,30.
2) La declaración de Jesús a la samaritana:
(Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo»). Juan 4,24
Jesús nos da a entender que tenemos el deber de adorar al Señor en Espíritu y verdad, porque es Dios, el verdadero Espíritu de vida eterna, que vive en el cielo.
3) Tras la resurrección de Jesús:
(De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él). Mateo 28,9
La adoración a Jesús tras su resurrección por parte de algunas mujeres es otro momento de adoración al Señor tras haber demostrado lo que había predicho al decir: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré», refiriéndose a su cuerpo.
4) Tentación del demonio hacia Jesús al querer ser adorado:
(De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”»). Mateo 4,8
Con la tentación del diablo de ser adorado en lugar de Dios, Jesús nos dio a entender que debemos dirigir nuestra adoración al Señor, nuestro Dios, y adorarle sólo a Él.
5) Adoración de Dios en el cielo:
(Y los veinticuatro ancianos y los cuatro vivientes se postraron y adoraron a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén! Aleluya»). Apocalipsis 19,4
En la visión del Apocalipsis de Juan tenemos otro ejemplo de adoración dirigida al Señor, que se manifiesta en el acto de la postración.
6) Rechazo de Ángel a la adoración de Juan:
(Yo, Juan, soy el que oí y vi esto; y cuando oí y vi, caí a los pies del Ángel que me mostraba esto para adorarlo. Y me dijo: «Mira, no lo hagas. Yo soy un compañero de servicio tuyo y de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios»). Apocalipsis 22,8
Con la negativa del Ángel a ser adorado, ordenando a Juan que adorara a Dios, y no a él, entendemos que nuestra adoración debe dirigirse únicamente al Señor.
Así pues, un ser humano nunca puede ser digno de adoración, ya que es una criatura inferior a los Ángeles.
7) Falsa adoración del ídolo:
(La multitud, seducida por el encanto de la obra, considera ahora objeto de culto al que poco antes honraba como hombre). Sabiduría 14,20
Esta cita del libro de la Sabiduría de Dios nos permite entender que no debemos caer en el engaño del diablo, que induce al hombre a adorar a un ídolo, «como la imagen de un hombre que acaba de morir», engañándole a través del encanto de su obra.
De esto también entendemos que nuestra adoración debe dirigirse al Espíritu del Señor.
8) Consecuencia de la adoración de ídolos:
(Porque el culto a los ídolos sin nombre es principio, causa y fin de todos los males). Sabiduría 14,27
Esta otra cita del libro de la Sabiduría nos hace darnos cuenta de que el culto a los ídolos es la causa de los numerosos males que que hay en el mundo, por la falta de reconocimiento de la gloria de Dios que vive en el cielo, atribuyendo a los objetos materiales corruptibles la Divinidad del Dios Vivo, incorruptible para siempre.
Además, nos permite darnos cuenta de que nuestra adoración debe dirigirse al Señor.
«Respecto a la veneración»
1) Veneración de ídolos materiales:
(Amantes del mal y dignos de tales esperanzas son quienes las hacen, quienes las desean y quienes las adoran. También el alfarero se afana amasando la tierra blanda y moldea cacharros para nuestro uso. Con el mismo barro moldea las vasijas destinadas a usos nobles e innobles, todas por igual: el alfarero decide la distinta utilidad que tendrá cada una. Luego, malgastando esfuerzos, modela un dios falso con el mismo barro; lo modela uno que poco antes nació de la tierra y que pronto regresará al lugar de donde fue sacado, cuando le reclamen la vida prestada. Pero no le preocupa tener que morir ni que su vida sea efímera, sino que compite con orfebres y plateros, imita a los que forjan el bronce y presume de modelar figuras falsas. Su corazón es ceniza, su esperanza, más vulgar que la tierra y su vida, más despreciable que el barro, porque desconoce al que lo modeló, | al que le infundió un alma activa y le insufló un aliento vital). Sabiduría 15,6
Con estas citas, la sabiduría de Dios nos permite entender que la veneración de los ídolos materiales resulta ser un desconocimiento y, por tanto, una renegación del Espíritu vivo de Dios, nuestro Creador, de quien hemos recibido un cuerpo material vivo, por medio del espíritu que el Señor nos ha dado a su imagen y semejanza.
2) Adoración de un ídolo material como si fuera Dios:
(Hay quienes dilapidan el oro de su bolsa y pesan plata en la balanza; pagan a un orfebre para que les haga un dios, se postran y lo adoran. Se lo cargan a hombros, lo transportan; donde lo ponen, allí se queda; no se mueve de su sitio. Por mucho que le griten, no responde, ni los salva del peligro). Isaías 46,6
Esta cita del profeta Isaías nos permite entender que cuando fabricamos un ídolo material, el propósito es adorarlo y venerarlo en lugar de a Dios, cuando sabemos que el culto y la adoración son sentimientos y actos de amor que solo deben dirigirse al Espíritu de Dios.
La veneración del ídolo se manifiesta sin duda en el culto que se le rinde, mientras que la adoración del ídolo se manifiesta sin duda en la postración ante él, en besarlo, en ofrecerle incienso, etc.
3) Enseñanza sobre la veneración del Señor:
(De tal manera, uno de los sacerdotes deportados de Samaría fue a establecerse en Betel y les instruyó sobre cómo dar culto al Señor). 2 Reyes 17,28
Esta cita de las Sagrada Escrituras nos muestran que nuestra veneración debe dirigirse al Señor.
4) Veneración dirigida solo a Dios, a partir de la alianza entre Dios y el pueblo de Israel:
(Pues el Señor había hecho una alianza con ellos mediante el siguiente mandato: «No daréis culto a otros dioses, no os postraréis ante ellos, no les serviréis ni ofreceréis sacrificios. Rendiréis culto únicamente al Señor, que os trajo de la tierra de Egipto con gran fuerza y con su brazo extendido; os postraréis ante él y a él ofreceréis sacrificios. Habéis de guardar los preceptos, los ritos, la doctrina y la ley que os di por escrito, cumpliéndolos todos los días, y no habéis de dar culto a otros dioses. No olvidéis la alianza que hice con vosotros; no deis culto a otros dioses. Pues solo al Señor vuestro Dios rendiréis culto y él os librará de las manos de todos vuestros enemigos»). 2 Reyes 17,35
Esta cita de las Sagradas Escrituras nos aclara que nuestro culto debe dirigirse únicamente al Señor, nuestro Dios.
El Señor nos ha mandado que no adoremos a otros dioses, es decir, a otras Divinidades aparte de Él, a los ídolos materiales que fabricamos con nuestras manos.
Nos ha mandado que no nos postremos ante ellos ni les sirvamos, que no adoremos ni veneremos algo corruptible en lugar del Espíritu incorruptible de Dios, que vive para siempre.
Puesto que el culto debe dirigirse únicamente al Espíritu de Dios, no podemos adorar a un ser humano representándolo mediante una imagen, sea quien sea.
Ni siquiera Jesús nos mandó hacer una imagen de Él para adorarle, porque eso significaría transgredir el mandamiento de Dios.
5) Nuestra falsa veneración al Señor:
(Dice el Señor: «Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, mientras su corazón está lejos de mí, y el culto que me rinde se ha vuelto precepto aprendido de otros hombres»). Isaías 29,13
Con esta cita del profeta Isaías también entendemos que nuestra veneración debe dirigirse al Señor.
6) Infidelidad en la veneración a un ídolos, Mólec:
(Yo mismo me volveré contra ese hombre y contra su familia, y lo extirparé de su pueblo, a él y a todos los que como él se prostituyan con Mólec). Levítico 20,5
Esta cita del libro de Moisés se refiere al castigo de quienes pecaban de idolatría venerando al ídolo Mólec.
Esto también nos hace darnos cuenta de que nuestra veneración debe dirigirse al Señor.
7) El pecado de la veneración de los ídolos:
(Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y sirvieron a los cipos y a los ídolos. Por este pecado la cólera estalló contra Judá y Jerusalén). 2 Crónicas 24,18
La ira de Dios sobre las ciudades de Judá y Jerusalén por venerar a los ídolos nos hace darnos cuenta del error de su comportamiento, al igual que ocurre ahora.
Por tanto, nuestra veneración debe dirigirse al Señor.
8) La provocación del Señor en la veneración de dioses falsos o desconocidos:
(Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Testigos sois de la catástrofe que he descargado sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá, que todavía podéis contemplar arruinadas y deshabitadas. Lo hice por las maldades que cometieron, pues me irritaron quemando ofrendas de incienso y dando culto a dioses extranjeros, que ni ellos, ni vosotros ni vuestros antepasados conocían). Jeremías 44,2
Esta cita de las Sagradas Escrituras también se refiere a las desgracias que sufrieron las ciudades de Judá y Jerusalén por haber provocado al Señor venerando a dioses falsos.
Se trata de otra confirmación de que debemos dirigir nuestra veneración al Señor y no a los ídolos.
9) El destino de quienes veneran ídolos:
(Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, impuros, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda»). Apocalipsis 21,8
En la visión del Apocalipsis de Juan, el Señor nos dio a entender a qué se enfrentan quienes rinden culto, adoran o veneran ídolos y deja claro que nuestra veneración debe dirigirse al Señor.
«Respecto a la devoción»
1) Devoción de Ananías:
(Un cierto Ananías, hombre piadoso según la ley, recomendado por el testimonio de todos los judíos residentes en la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: «Saúl, hermano, recobra la vista». Inmediatamente recobré la vista y lo vi). Hechos de los Apóstoles 22,11
El cumplimiento de la Ley de Dios por parte de Ananías y la recuperación de Saulo de la ceguera que le había sido infligida nos da a entender que nuestra devoción debe dirigirse al Señor, manifestándola a través del respeto de sus mandamientos.
2) La liberación del hombre a través de la devoción al Señor:
(Así pues, bien sabe el Señor librar de la prueba a los piadosos y guardar a los impíos para castigarlos en el día del juicio, y sobre todo a los que andan tras la carne con deseos lascivos y desprecian el Señorío). 2 Pedro 2,9
El apóstol Pedro, en una de sus cartas, nos hizo ver que el Señor libra de la prueba a quienes manifiestan su devoción por él y hace lo contrario con quienes muestran iniquidad y lo ofenden.
Una vez más, nos da a entender que nuestra devoción debe ser hacia el Señor.
El Mensajero de Dios